Por: Karla Ávila Morillo – CNP 15.326
CIUDAD GUAYANA.— Llevar el mar hasta una ciudad de ríos es el reto que asumieron el capitán de marina mercante e ingeniero naval Nomar Vargas y su socio Nelson Barrios, creadores de Rompe Olas, una novedosa propuesta gastronómica y de entretenimiento que busca abrirse paso en Ciudad Guayana con una experiencia que va mucho más allá de la mesa.
La iniciativa nace de la experiencia de Vargas en distintos puertos del mundo, pero encuentra su verdadera inspiración en Venezuela y, especialmente, en Guayana. La propuesta escénica toma elementos de las costas venezolanas; la ambientación incorpora formas y colores asociados a la biología marina, mientras que la gastronomía rinde homenaje a las mujeres afrocaribeñas venezolanas, evocadas por los creadores como protagonistas históricas que aportaron su sazón, dulzura y fortaleza a quienes lucharon por la libertad del país.
Pero el mar de Rompe Olas también nace del agua dulce, ya que Nomar destaca la conexión natural entre el Caroní, el Orinoco y el mar, así como el intercambio que ocurre entre los ecosistemas fluviales y marinos. De allí que el recorrido realizado con periodistas desde el Club Náutico por el río Caroní hasta el parque La Llovizna haya servido como una declaración de principios: la inspiración marina del proyecto tiene raíces profundamente guayanesas.

La experiencia promete involucrar los cinco sentidos y combinar gastronomía, cultura náutica, educación, turismo y ecología. Entre sus planes figura el desarrollo de propuestas audiovisuales para promocionar destinos naturales de Bolívar, Delta Amacuro y Monagas, además de proyectar la oferta turística venezolana hacia mercados del Caribe, Centroamérica y Suramérica.
Uno de los principales desafíos será garantizar productos del mar frescos y de calidad en una ciudad distante de las costas. Para ello, Vargas explica que trabajarán con proteínas empacadas al vacío y una cadena de frío con entregas programadas, mientras que Barrios explica que apuesta por una relación comercial directa con pescadores de Sucre y Anzoátegui para reducir intermediarios y mantener precios competitivos.
A esta propuesta se sumarán productos de la marca Rompe Olas, iniciativas de educación y cultura náutica y un reality gastronómico que recorrerá playas y destinos venezolanos para mostrar la diversidad culinaria y natural del país. El proyecto tendrá además un objetivo concreto: encontrar al cocinero principal que asumirá las riendas de su cocina.

Para Vargas, Rompe Olas representa mucho más que un emprendimiento: “Es materializar una meta que combina mi profesión, mi pasión por la cocina y mi amor por Guayana”.
Mientras, Barrios resume la apuesta desde la gastronomía: «ofrecer una experiencia de alto nivel, pero cercana y accesible, donde la calidad del producto, la creatividad culinaria y la hospitalidad sean protagonistas».
La aspiración de sus creadores es clara: que cada persona que visite Rompe Olas pueda salir con la sensación de haber comido bien, disfrutado en familia y, sobre todo, haber aprendido algo nuevo sobre el mar, sus ecosistemas y la riqueza natural de Venezuela.
