Una madre venezolana en Trinidad denuncia ante periodistas en Delta Amacuro, la situación vivida este lunes en ese país.
Su hija, una parturienta adolescente denunció la muerte de su bebé que estaba por nacer.
La mujer con estatus migratorio incuyó a su hija y con esto el derecho de optar por asistencia médica. La jovencita en trabajo de parto fue sometida a una espera prolongada, sin observación y al paso de las horas le anunciaron que la pequeña había muerto.
En el hospital de Curepe donde ocurrió este caso, se niegan a entregar el cuerpecito de la pequeña que no pudo nacer.
Alejandra la madre de la joven parturienta asegura que la muchacha fue sometida a presiones en el abdomen, dice que se le subieron encima, un ecograma que nunca llegó, porque a su juicio la bebé era muy grande y tendría que nacer por cesárea.
Díaz asegura que la bebé tenía moretones producto de todo ese maltrato fetal. Ahora en el hospital se niegan a entregar el cuerpecito de su nieta.
En la isla ya no existe oficina de Acnur, la embajada desestima la situación de vulnerabilidad en la asistencia médica de los venezolanos en ese país y ni qué decir de la falta de educación para los niños en edad escolar.
A pesar del censo para migrantes abierto desde enero las redadas se han intensificado para realizar deportaciones masivas.
Sin embargo los deltanos continúan viajando hacia Trinidad con o sin permiso.
El caso de la señora Alejandra Lara y su hija Leomaris, debe ser conocido ya que el no ser «local», como categorizan en Trinidad a sus ciudadanos, coloca a los inmigrantes en un completo limbo, sin representación y sin dolientes.
