I
Tu inerte presencia, ajeno a las flores inspiradas por el dolor de tu definitivo sueño, es memoria que se congela en el silencio que te rodea.Tu risa de la noche anterior se deshace en sombras frágiles, en espectros que se elevan sobre este, tu último escenario.
El halo de tu vida se ahogó cuando comenzaba la fiesta decembrina. Ahora, nubarrobes de llanto borran tu coreografía.
¡Amalio! eras relámpago que incendiaba la danza. Hoy, solo bruma y un glacial que consume el eco de tu risa que fue canto… que se ha vuelto llanto sigiloso.
El baile se quiebra como despedida y se extingue tu luz cuando no lo esperábamos.
¡Amalio! Al bailar seducías al cosmos y amanecía mi admiración. Ahora, me habita tu vestigio ciego, el llanto contenido en el ocaso de tu estadía.
II
Vives en los compases, en la siempre alegría y en cada destello que deja una silueta en el aire. En tu recuerdo restallan los días. Eres sístole que resuena sin intervalos, simiente hecho coreografía, un susurro que no fallece en la brisa… ¡Amalio!
Cambiaste de arcoiris… ¡sí!, pero el escenario todavía está de frenesí con el recuerdo de tu taconeo.
¡Oh! Aquel tiempo sagrado dónde tus pasos dibujaban mundos de entusiasmo.
¡Amalio! En la quietud de la plaza Bolivar -vacía de tu encanto- ¡Viven los suspiros dejados por tus movimientos! Ahora, ángeles luminosos que no abandonan tus enseñanzas.
¡Amalio! Ahora tus enseñanzas son vendaval que transita la nostalgia, compases que el corazón atesora para bailar «Toro Cimarrón» en las yertas madrugadas de tu ausencia infinita.
No hay adioses ¡Mejor que no los haya! Solo que perdure el canto del tambor y la certidumbre de que en cualquier redoble y tañido
sigues con nosotros… casi visible en nuestros ojos de llanto y en esta
elegía que joropea en tu nombre sobre la tersura de tu amado recuerdo… ¡Amalio!
En el calor que nos abraza, tu ausencia pesa toneladas, como las cadenas de la melancolía cargadas este día.
Poeta Ismari Marcano Dicurú
Estilo: Prosa poética

