El especial Autismo en la zona cero documenta cómo la pérdida de rutinas, escuelas, terapias y redes de apoyo, producto de los sismos del 24 de junio en Venezuela, profundizó la vulnerabilidad de las infancias que están dentro del espectro autista.
Caracas, septiembre de 2026. El terremoto pasó. El después continúa. Con esa premisa, La Vida de Nos publicó este sábado 26 de septiembre la segunda entrega de “La otra réplica”, un especial de datos que hace parte de Los niños del terremoto, el proyecto periodístico con el cual han estado haciéndole seguimiento a las consecuencias que los sismos del 24 de junio tuvieron sobre las infancias venezolanas. Esta nueva entrega pone el foco en una dimensión poco conocida: la afectación diferenciada en al menos 760 niños, niñas y adolescentes dentro del espectro autista.
En su primera entrega, publicada el 19 de agosto, La Vida de Nos reveló que 2 mil 318 niños y adolescentes fueron impactados por los terremotos y, de estos, 603 fallecieron. El seguimiento de estos casos y el cruce de nueva información ampliaron el registro. La base de datos, actualizada al 26 de septiembre de 2026, reúne ahora 3 mil 113 registros de menores de edad afectados, de los cuales 1 mil 686 ( 54,2%) cuentan con algún tipo de verificación. La cifra de fallecidos se elevó a 710 niños, sin incluir a 40 niños sin identificar que fueron incinerados en el cementerio de La Esperanza.
Mediante el cruce de censos de tres organizaciones especializadas en autismo, una amplia reportería de campo y verificación telefónica, la investigación arrojó 760 niños y adolescentes dentro del espectro autista afectados por los terremotos. De ellos, 748 tienen estatus de localizados y 12 figuran como fallecidos. El equipo periodístico advierte, sin embargo, que puede existir un subregistro de niños autistas fallecidos o en búsqueda, debido a que las organizaciones consultadas han concentrado sus esfuerzos principalmente en aquellos que sobrevivieron.
El especial reúne 6 historias y decenas de testimonios de madres, padres, docentes y especialistas, un compendio que muestra cómo la emergencia modificó las condiciones de vida de estos niños, hizo mella en sus rutinas en esta población caracterizada por una escasa tolerancia a los cambios, los ruidos y alteraciones en su entorno. 46 madres y padres, además de maestras, psicopedagogos, terapeutas y nutricionistas, describieron cambios en el sueño, el humor y la alimentación de los niños, así como dificultades para retomar terapias debido a la falta de recursos, los daños que sufrieron los centros de atención y la muerte de profesionales que los acompañaban.
Un recorrido por las 5 escuelas de educación especial en La Guaira reveló una devastación que pone en riesgo la formación de la infancia autista en ese estado: 2 escuelas quedaron convertidas en escombros y 3 con daños que obligaron a su cierre temporal. Además, 3 centros de atención especializados se desplomaron.
El desplazamiento añadió otra capa de vulnerabilidad. De acuerdo a lo que pudo documentarse, al menos 76 niños y adolescentes autistas están o han pasado por refugios, y 39 debieron desplazarse a casa de familiares o a otro estado del país.
De los 760 registros, 125 corresponden a niños clasificados en grado 1 del espectro, 79 en grado 2 y 24 en grado 3; otros 23 presentan TEA junto con otras condiciones. En 509 casos no fue posible precisar el grado o nivel de apoyo requerido.
Este especial es un esfuerzo por hacer visibles vidas que, en ausencia de datos oficiales desagregados, permanecen detrás de las cifras generales de la emergencia.
Para leer el especial completo ingrese a: https://www.lavidadenos.com/autismo-en-zona-cero

