Hasta siempre profesora María Fernanda GriselVisitas: 50

Profesora María Fernanda Grisel junto a la periodista Karla Ávila Morillo

¿Cómo se despide a alguien como tú, profe?

Mi querida profesora María Fernanda Grisel:

¿Cómo se encuentran las palabras para decir adiós a una maestra que fue mucho más que una maestra?

Fuiste mi maestra de cultura, mi mentora, mi guía, mi tutora y mi compinche de tantos viajes a El Callao, al sur del estado Bolívar en Venezuela. Contigo conocí ese pueblo, sus raíces, sus historias y su gente. Gracias a ti me enamoré de ese lugar tan nuestro y aprendí a mirarlo con otros ojos, a comprender su riqueza y a valorar el orgullo de quienes mantienen viva su identidad.

Gracias a ti también conocí personas maravillosas, gente con profundas raíces, con un inmenso sentido de pertenencia y con un amor genuino por lo nuestro, lo venezolano. Me acercaste a historias, saberes y tradiciones que hoy forman parte de mí. Y eso, profe, es uno de esos regalos que la vida nos da a través de personas extraordinarias y que el tiempo jamás consigue borrar.

¿Cómo me despido de ti, profe?

Si cada conversación contigo era una aventura. Siempre había algo nuevo que descubrir, una historia que escuchar, una reflexión que llevarse o un conocimiento que agradecer. Cada encuentro dejaba algo. Tenías esa capacidad de enseñar sin solemnidades, de despertar curiosidad y de convertir cualquier conversación en una oportunidad para aprender. Hablar contigo era un privilegio que quizás hoy, en medio de esta tristeza, comprendo todavía más.

Y te vas precisamente el Día del Chef. ¡Vaya manera tan tuya de despedirte! Hasta para partir tenías que dejar una coincidencia cargada de significado. Tú, que tanto hiciste por preservar con rigor nuestra gastronomía nacional, por investigar, rescatar y reivindicar nuestros sabores; tú, que ayudaste a voltear la mirada hacia esa cocina venezolana que merece ser conocida, valorada y celebrada.

Qué difícil aceptar que ya no tendremos esas conversaciones, esos encuentros ni esos viajes. Qué difícil pensar que habrá tantas cosas que quisiera preguntarte y tantas historias que todavía me habría gustado escuchar de tu voz.

Hoy me queda la gratitud… Una gratitud inmensa por tus enseñanzas, por tu generosidad al compartir lo que sabías, por tu compañía y por haberme permitido aprender de ti mucho más que cultura y tradiciones. Gracias por acercarme a nuestra gente, por enseñarme a valorar lo propio y por dejar en mí una huella que va mucho más allá de las palabras.

Mi profe querida, no sé muy bien cómo se despide a alguien como tú. Quizás no se hace del todo. Quizás a las personas que nos enseñan a mirar, a sentir y a querer nuestras raíces no se les dice adiós: se les lleva con uno, se les recuerda en cada historia compartida y se les honra manteniendo vivo aquello por lo que tanto trabajaron.

Nunca te olvidaré, note olvidaremos… Y haré lo que esté a mi alcance para preservar tu memoria, para que tu legado siga vivo y para que todo lo que sembraste continúe dando frutos.

Te quiero mucho, profe. Hoy me despido con el corazón apretado, pero también con la certeza de que haber coincidido contigo fue una fortuna de esas que uno agradece toda la vida.

Solo tengo palabras de agradecimiento para ti.

Gracias por tanto, María Fernanda. Gracias por tus enseñanzas, por tu compañía y por haber sido parte de mi camino.

Descansa en paz, mi querida profe. Que la vida te devuelva, de alguna manera, todo lo hermoso que dejaste en quienes tuvimos el privilegio de conocerte.

Hasta siempre, maestra. Tu memoria seguirá viva en nuestras historias, en nuestras raíces y en cada sabor de esta tierra que tanto ayudaste a honrar.

Con todo mi cariño y gratitud, hasta siempre.

Lcda. Karla Ávila Morillo.

KAM

Profesora María Fernanda Grisel en El Callao (2026). Foto: Juan Vásquez Salinas
Profesora María Fernanda Grisel en El Callao (2026). Foto: Juan Vásquez Salinas

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