«Mi opinión sobre la presentación de la Coral Amacuro, en dúo con el cantante Gustavo Álvarez, es realmente de total admiración. Interpretar la canción del Gloria para aperturar el evento fue una elección maravillosa y una excelente forma de dar inicio a esta jornada; su ejecución impecable llenó el ambiente de una energía única y preparó el espíritu de todos los presentes para lo que venía.
Ver este material audiovisual ha sido una experiencia profundamente conmovedora que toca las fibras más íntimas del alma deltana. Como representante de nuestro acontecer cultural, no puedo sino expresar un orgullo inmenso al ver en pantalla una obra de tan impecable factura técnica y, sobre todo, de un valor humano tan extraordinario.
El primer video, «Orgullo y Añoranza», logra capturar con una delicadeza sublime la esencia misma de nuestra tierra: el transitar de las curiaras por el río, el verdor de nuestra selva, las sonrisas sinceras de nuestra gente en cada esquina y esa nostalgia bonita que nos conecta con nuestras raíces más profundas. Es un recorrido visual que te abraza el corazón y te llena de gratitud por pertenecer a esta tierra de agua y luz.
Por su parte, «El Delta es una Mujer» es una pieza de una potencia emotiva indiscutible. Logra homenajear la fortaleza, la fertilidad y la gracia de nuestro pueblo de una forma majestuosa. No es casualidad que la frase «Porque si Tucupita es mi madre, El Delta es una mujer» haya calado tan hondo en todos los que estuvimos presentes en el Auditorio Oriwakanoco; es un verso que sintetiza perfectamente el amor filial, el sentido de pertenencia y la devoción que sentimos por esta geografía bendita.
Este trabajo no solo inmortaliza la belleza de nuestros símbolos naturales y nuestras tradiciones, sino que reafirma que el arte y la música son el vehículo más noble para enaltecer la identidad de un pueblo. Es una joya audiovisual que nos representa con dignidad, que inspira y que nos recuerda la grandeza de ser deltanos».
Sebastián Rodríguez
