Joseph Palacios (Psicólogo Clínico – UCV).
Las fechas decembrinas se asocian tradicionalmente con una época feliz, en una cultura como la nuestra, y según para la idiosincrasia de nosotros los venezolanos la época navideña reviste gran importancia, por el compartir en familia, con amigos, en nuestros trabajos… el vincularse con otros en múltiples ocasiones para celebrar, nos llena de recuerdos, y nuestra memoria emocional se nutre en Diciembre más que en cualquier otro mes del año, por ese motivo este mes se convierte en una montaña rusa emocional, para algunos en fechas felices para otros en fechas tristes y para la mayoría en ambas. Esto motivado a que muchos hemos tenido pérdidas irreparables a lo largo de nuestras vidas, y eso desencadena un proceso que se le conoce como duelo, al respecto la máxima exponente a nivel mundial sobre el tema del duelo Elisabeth Kübler Ross (1985) explica que existen 5 etapas a saber, la negación, la ira, la tristeza profunda, la negociación y la aceptación.
La negación inicialmente surge de la conmoción y se manifiesta como un estado de incomprensión de la realidad, está asociada al episodio de shock, usualmente es temporal y suele darle paso a otra etapa. La Ira se manifiesta a través de sentimientos más activos como la frustración, la impotencia, la rabia y el resentimiento. La tristeza profunda se hace notar mediante sentimientos de vacío, desesperanza, llanto espontaneo e incontrolable, hipersensibilidad, aislamiento o retraimiento, abulia, desmotivación. La negociación implica reconocer la espiritualidad, es decir, la existencia de un ser o entidades supremas sobrenaturales, con los cuales se busca realizar pactos, empezando a que la perdida es real y lesiona parte vital de la vida. Estas etapas no son lineales, las personas comúnmente saltan de una etapa a otra de forma aleatoria, hasta que en algún momento surge en el individuo la aceptación o no, si surge el individuo podrá continuar con el curso de su vida aprendiendo a vivir con la perdida, si no llega la aceptación y el duelo se prolonga en el tiempo implicaría la existencia de un duelo patológico, que según el CIE 11 (Clasificación Internacional de la Enfermedades -11), provoca la alteración y deterioro significativo en la vida personal, familiar, social, académica, ocupacional y laboral entre otras áreas importantes para el funcionamiento del ser humano en el periodo en el que la respuesta de dolor emocional ha persistido como mínimo por más de 6 meses.
En tal sentido es relevante que las personas que poseen un duelo patológico reciban el apoyo necesario e incluso asistan a consulta con especialistas en el área de la salud mental (Psicólogos/ Psiquiatras), debido a que los duelos suponen una pérdida importante para el ser humano, es importante reseñar que la perdida no siempre está asociada a la muerte de alguien cercano aunque de ahí proviene originalmente el concepto, en la actualidad también hace referencia a la perdida de la salud, de una relación de pareja, de una meta académica, de un empleo, de bienes económicos, en nuestro país el renombrado duelo migratorio. Es decir, la perdida de alguien o algo que para el individuo es altamente significativo e importante para su vida.
Recomiendo para quienes por las circunstancias estén pasando por altibajos emocionales, realizar actividades al aire libre, de recreación, esparcimiento y/o físicos, escuchar música cuyo ritmo aumente los niveles de actividad corporal, tener una alimentación balanceada y rica en frutas y vegetales, conectarse con la parte espiritual es favorable, llevar un diario es un proceso que permite hacer catarsis ayudando así a drenar emociones, realizar técnicas de relajación en respiración, neuromuscular o en meditación guiada, socializar y generar oportunidades para compartir con otros. Recomiendo para quienes tienen a alguien cercano pasando por algún duelo investigar sobre el tema de los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) permitiéndose adquirir las herramientas para ayudar a otros desde el respeto, la empatía y la solidaridad.
Diciembre no es buena fecha para tomar decisiones que produzcan cambios radicales en la vida de una persona, porque las emociones propias y de los demás están a flor de piel. Es importante vislumbrar y proyectar metas a lograr el próximo año, esto le da sentido y significado a nuestra existencia, permite planificar y estructurar una serie de acciones en virtud de lograr y alcanzar objetivos específicos. En definitiva con paciencia, voluntad y tesón los seres humanos podemos construir, edificar y lograr una mejor versión de nosotros mismos todos los días de nuestras vidas…
