Doctor Crisanto Gregorio León
«Quien recibe y no paga, se vuelve ladrón de la casa ajena.» — Refrán popular tradicional
Preludio
«Al igual que en la magistral obra de Robert Graves «Yo, Claudio», donde se desnudaban las intrigas y la simulación del poder, este perfil expone las conductas de quien bien podría titular su propia crónica bajo el eco de un “Yo, Nancy”.»
Crónica
En la era del emprendimiento y la hiperconectividad, las dinámicas humanas han encontrado nuevas formas de distorsión. Ya no solo se trata del egoísmo tradicional; asistimos a la consolidación de un perfil muy específico en el tejido social y profesional: el del consumidor relacional de beneficio unilateral.
Para entender este fenómeno sin vulnerar identidades, analicemos el caso arquetípico de «La Nancy», una joven emprendedora que encarna la combinación perfecta entre la ostentación de fachada, la indigencia ética, la manipulación digital y una profunda mezquindad.
1. La fachada del éxito y la falacia profesional
La Nancy es la cara visible de un negocio moderno —pongamos por caso, una mercería renovada con las últimas tendencias del mercado visual—. Proyecta la imagen de una mujer independiente, creativa y resuelta. Sin embargo, tras la vitrina, la realidad es sensiblemente distinta.
Poseedora de un título universitario que jamás ejerció más allá de lo elemental para graduarse, La Nancy padece lo que en sociología laboral se denomina incompetencia funcional delegada. Ante la incapacidad de resolver los retos técnicos de su formación, acude al profesional que sí domina el área. La trampa no está en pedir ayuda —lo cual es legítimo—, sino en el presupuesto implícito con el que opera: asume que el talento, el tiempo y el conocimiento ajeno deben estar a su entera disposición y a coste cero.
2. El «Ghosting» de conveniencia y la mentira del doble check
Una vez que el profesional servicial le entrega el trabajo listo —muchas veces realizado por simple cortesía o solidaridad—, el interruptor relacional de La Nancy se apaga de golpe. Entramos entonces en la fase de desaparición selectiva.
En el universo digital, La Nancy despliega un comportamiento pasivo-agresivo fascinante:
- La coartada de la privacidad: Configura sus aplicaciones de mensajería desactivando la confirmación de lectura (los conocidos «ganchos azules» de WhatsApp) para mantener una fachada de desconexión.
- El tropiezo del impostor: La mentira cae por su propio peso cuando, por descuido, responde a un mensaje específico sin percatarse de que ha dejado al descubierto su lectura previa.
- La excusa ensayada: Al verse acorralada, apela al clásico inventario de evasivas: «no tenía el teléfono encima», «estaba híper ocupada». No hay culpabilidad; hay mero cálculo para dilatar cualquier compromiso.
Este uso instrumental de la tecnología no es distracción: es una estrategia de control de tiempos para evitar la incomodidad moral de dar la cara.
3. La paradoja del «Tiranosaurio Rex»: Entitlement y victimismo defensivo
El rasgo más agudo del perfil de La Nancy aflora en el momento de la compensación. Se le aplica popularmente la metáfora del «Tiranosaurio Rex» —de brazos cortos y codos duros, incapaz de meterse la mano al bolsillo—.
Existe una regla no escrita del intercambio humano y moral: no se le niega un gesto a quien te da la solución. Pero en la mente de La Nancy opera un sesgo de derecho desmedido (Psychological Entitlement) combinado con una extrema aversión a la pérdida:
La paradoja de los cuadernos: La Nancy es el tipo de persona que exige que le regalen cinco cuadernos llenos de conocimiento. No obstante, si quien se los obsequió le pide una sola hoja a cambio, reacciona con indignación, amargura y silencio castigador.
Cuando se le insinúa una retribución —incluso por un valor simbólico que representa una milésima parte del coste real del servicio recibido—, La Nancy sufre una metamorfosis. No agradece; se pone seria, se repliega y asume el papel de «víctima abusada». Se produce una inversión perversa de los roles: la verdadera explotadora se siente agredida porque se le recuerda que el trabajo ajeno tiene valor.
Conclusión: El peligro de normalizar el extractivismo afectivo y profesional
Desde la perspectiva de la psicología de la personalidad, La Nancy no necesariamente padece una patología severa, sino que exhibe un narcisismo de baja intensidad articulado con rasgos transaccionales y evasivos. Para ella, los demás son meros proveedores de insumos: se le busca cuando se le necesita y se le deshecha en cuanto el plato está servido.
El caso de La Nancy nos invita a reflexionar sobre las fronteras de la generosidad. Quien da la gallina entera no lo hace por ingenuidad, sino por nobleza; pero enfrentarse a la mezquindad de quien ni siquiera está dispuesto a compartir un muslo es el recordatorio definitivo de que, en las relaciones humanas y comerciales, establecer límites claros a tiempo es la única vacuna contra la explotación disfrazada de compromiso.
«No se le niega el muslo a quien te da la gallina.» — Miguel de Cervantes (en adaptación popular)
Doctor crisanto Gregorio León
Profesor universitario y broadcaster
