¡YIYO!
Yiyo, eres un vendaval nacido en las entrañas de un cráter dormido. Esa llamarada oculta en los latidos del barro.
Tu grito, un Orinoco que acelera sin licencia. Rompe la piedra. Abre hendiduras en la mudez. Tus pulgares son como granos que florean en la umbría y recitan el latido de un Pueblo de infinita memoria. Eco de caminos que levantan polvo.
Yiyo, pulso atávico en el vigor de la voz aguerrida, deshojas amaneceres con hilos hechos de promesas. Papagayo que dan danzas en el temporal sin temor. Lumbre que no calcina, mientras aprietas el desconsuelo. Atalaya escondida entre cantos de la tiniebla.
Yiyo, no eres solo una canción pura. Naciste fuente y firmamento. Brisa miel que abre los ojos al mundo. El clamor silencioso que enamora la contienda. La palabra libre que no sabe desistir.
Yiyo… ¿Quién te bautizó como tormenta de luchas incontables? Hacedor de amaneceres rubios en el contrabando de horizontes silenciosos. Tu canto es un estallido que arrulla la vida. Dondiego de noche en la penumbra de tus cantares. Vibración de hojas raptadas por la brisa, son tus dedos. Augurio en las riberas de nuestros ríos, jamás rendidos. En tu espíritu vive el Catatumbo y el silencio, el latir de esta tierra y el pálpito de tu amor por ella. Con savia del astro rey, escribes en el cielo, canciones que paren nuestras raíces. Lumbre en el mar para un pueblo que implora.
Yiyo, relámpago que abres los ojos de la noche. Voz cautiva de la «canción necesaria». Tú melodía rebelde que hoy, más que nunca… ¡Vive! Esparcida, más allá de los puntos cardinales de Latinoamérica.
¡Yiyo!
Autora: Ismari Marcano Dicurú
Estilo: Prosa poética.
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Claro, aquí tienes la poesía en verso libre, con la incorporación de un símbolo característico de Venezuela, como el árbol de amapá, que representa la fuerza y la resistencia del país:Ali es viento que nace del volcán dormido,
una llama escondida en el susurro de la tierra.
Su voz, un río que corre sin permiso,
rompiendo rocas, abriendo grietas en el silencio.Sus dedos, semillas que florecen en la sombra,
cantan el pulso de un pueblo que no olvida,
el eco de pasos que levantan montañas,
el latido ancestral en la savia del canto.Como el amapá, firme en la tormenta,
que con sus raíces abraza la tierra,
Ali hila auroras con cuerdas hechas de esperanza,
una cometa que baila con tormentas sin miedo,fuego que no quema, sino que abraza el dolor,
un faro perdido entre las voces de la noche.
Ali no es solo música; es raíz y cielo,
el huracán dulce que despierta al mundo,
el grito silente que arrulla la lucha,
la palabra viva que nunca se rinde.¿Te gustaría que agregue algún otro símbolo o elemento cultural?
En la piel del alba nace su canto,
Ali, sembrador de versos y caminos,
voz que arde en el viento, grito manso,
semilla eterna en los labios divinos.Con dedos de guitarra que acarician el tiempo,
hilvana mariposas de protesta y amor,
su palabra es río, es fuego y es templo,
un latido profundo, un ferviente clamor.La patria se enciende en su punzada pura,
melodía noble, fuerza que no se rinde,
en cada acorde una voz que perdura,
el pueblo en su pecho, la lucha no se extingue.Ali Primera, trovador de esperanzas,
hermano del sol, guardián del sentir,
tus himnos son raigambre, viejas alianzas,
son luz que no muere, son poder y porvenir.¿Te gustaría que la poesía sea más breve o que incluya imágenes más metafóricas?
