Desde el 17 de marzo de 2025, China activó oficialmente su red de pagos transfronterizos con yuan digital, con un objetivo claro: comerciar sin depender del dólar ni del sistema SWIFT.
Según lo reportado, actualmente 16 países (10 de la ASEAN y 6 de Medio Oriente) ya estarían operando bajo este esquema, formando un bloque que representa el 38% del comercio mundial.
La promesa es clara: velocidad y menor costo. Mientras una transferencia vía SWIFT puede tardar de 3 a 5 días, el sistema chino liquidaría pagos en apenas 7 segundos, sin necesidad de bancos intermediarios.
Incluso se menciona que empresas de Medio Oriente lograron reducir hasta en 75% los costos de liquidación.
Todo esto ocurre en un contexto más amplio: más de 90 países están reduciendo su dependencia del dólar mediante acuerdos en monedas locales, como Irán–Rusia, Brasil–China, India–Rusia y Arabia Saudita aceptando yuanes por petróleo.
La lectura política es directa: si el dólar se percibe como una herramienta de presión mediante sanciones, muchos países buscarán caminos alternativos.
Y si esta red china escala como se afirma, más de 200 países y territorios adaptados tendrían acceso potencial para el 87% del planeta.
Lo que significa, que la forma en que el mundo pagará y comercializara podría cambiar por completo.
